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(Eric Wolfe/Especial para Excélsior)
La familia Alvarado se muestra feliz en frente de su hogar. Sepa como usted y su familia pueden también ser una familia feliz.

Tenga una familia feliz

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Todos sabemos que hoy por hoy hay muchos tipos de familias, sin embargo, lo que no ha cambiado es esa capacidad de seguir siendo el mejor proyecto de interacción humana, que moviliza todos nuestros sentimientos y emociones, inclusive, independientemente de los lazos sanguíneos. La familia seguirá siendo la pieza clave de la sociedad.

Cuando hablamos de la vida en familia, nos deleitamos  y también  se deleitan quienes nos escuchan algunos detalles de  momentos felices, de anécdotas o situaciones vividas entre nuestros seres queridos. Igualmente, si tenemos alguna preocupación pendiente en casa, procuramos compartirla con algún buen amigo o amiga, buscando algunos consejos que nos ayuden a superar cualquier nubarrón que atente la tranquilidad en este espacio.

Uno de los elemento más importantes es el peso de los afectos y esa atmósfera de calidez que permite la unidad entre sus miembros. Para el niño, es la fuente de satisfacción de todas sus necesidades y donde empieza a construirse como persona, donde sus primeras experiencias son sumamente trascendentes en su vida. Para los adultos, es la fuente que lo motiva a diario a seguir adelante y le da el soporte emocional necesario.

Por ello debemos contribuir a su bienestar. Aquí algunos consejos que fortalecerán estas relaciones: 

No olvide que las funciones y los papeles en la vida familiar han cambiado, y por tanto, ya no se habla de hogares rígidos, donde el hombre ostentaba el poder y el control. Contrariamente, hoy es cada vez mayor el número de familias democráticas, flexibles, donde ambos cónyuges y gradualmente los hijos, comparten roles y funciones. 

Empecemos por las relaciones de noviazgo, es importante que conozca a su pareja en diversas circunstancias, en  especial en las sorpresivas, identifique su forma de resolver problemas; pueden dialogar al respecto y pensar en enfrentar de la mejor forma algunas situaciones, sobre todo las difíciles. 

La adaptación a la vida familiar en esta etapa inicial es difícil, es muy probable que a cada uno le cueste adaptarse a la vida en común. Es necesaria la tolerancia, el buen humor para sentar las bases de una relación saludable. Ser comprensivo no es sinónimo de renunciar a su personalidad, a sus expectativas. Tenga presente que debe conversar con su pareja, hacer acuerdos. No hablemos de sacrificios y de resignación.

Las expresiones de afecto no deben faltar, a veces al paso de los años, algunos matrimonios dejan de mostrarse afectuosos, como si la magia hubiese llegado su fin; mucho más si se convierten en padres.

Evite distanciarse de su cónyuge, propicien señales y formas de encuentro afectivo. La vida sexual no debe dejar de ser plena. La pareja tiene que encontrar sus espacios de privacidad. De no ser así, el hielo en la vida conyugal crece y las emociones externas pueden acosar su vida familiar. 

Debe estar dispuesta a enfrentar los cambios en la vida familiar, ello empieza cuando se hacen padres, luego vivenciarán y acompañarán a los hijos probablemente hasta su vida adulta. A ello, sumamos las preocupaciones generadas por la vida laboral, y la interrelación externa. Planifique con él el tiempo y las actividades propias de la vida en familia, evitando tensiones que resten ánimo y con buen humor para asumirlas y claro, en equipo.

No deje de mantener sus espacios propios, como sabemos, la vida en pareja y el hacer frente - de manera adecuada – a todas las responsabilidades a veces suele agotar. Mantener algunas amistades con quienes compartir y oxigenar su propia cotidianeidad es bastante recomendable; tendrá motivos para intercambiar ideas, organizar algunas actividades en común y claro, no perder la autonomía y la independencia, que son un elemento fundamental en nuestro desarrollo.

Conservar sus propios espacios, tanto la mujer como el hombre son seres sociales y por tanto, no deben alejarse del mundo externo. La vida familiar se enriquecerá cuando la pareja se muestre siempre renovada, de puertas abiertas hacia fuera. Los hijos también aprenderán a ampliar sus redes sociales a partir de nuestro grupo de amigos.

Refuerce la práctica de valores en el hogar, tanto con su pareja como con los hijos; procuren y especialmente usted movilice, ponga su cuota de esfuerzo para generar y mantener un ambiente de confianza plena, de respeto mutuo, de tolerancia y de apoyo entre todos.

Muchas veces la falta de organización, de distribuir roles, de negociar entre todos, ocasiona conflictos. Todavía ocurre que el esposo y/o los hijos varones se resisten a que la organización y dinámica de la vida familiar, dependen de lo que haga o no la madre o las hijas.

Fomente conjuntamente con su pareja el esfuerzo, la autonomía, la colaboración de cada uno de los miembros de la familia, especialmente de sus hijos, sean estos niños o adolescentes, todos deben contribuir en casa; asimismo, es importante que les enseñen a tomar decisiones.

Si vive con sus padres o suegros, trate de hacerlos sentir bien, tome en cuenta sus opiniones, que definitivamente son muy valiosas, y acepte su participación en las actividades que ellos deseen

Como todos sabemos, tener un hogar que realmente sea un refugio de amor, de paz, un espacio de aprendizaje permanente, requiere del esfuerzo de todos sus integrantes y más de sus fundadores.


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