Bienvenidos
Buscar:
AGENCIA REFORMA
El silbante Luis Enrique Santander y el resto de los colegiados que iban a estar en el partido entre Veracruz y Puebla se retiraron del Estadio Luis "Pirata" Fuente iniciando la huelga de arbitros.

La crisis de un sistema agónico

| Imprime | Envía
ABRAHAM NUDELSTEJER

Impunidad, tráfico de influencias, despotismo, compadrazgos, y componendas.

Todos ellos son síntomas inequívocos de que un país está infectado de la mortal enfermedad llamada corrupción.

Lo que pasa en el entorno de una nación se refleja en todas las actividades de su sociedad.

Un país hundido en la podredumbre de un sistema que no imparte justicia está condenado a vivir en un caos crónico y eso mismo es lo que le está sucediendo al futbol mexicano.

La histórica huelga de árbitros que se registró en la primera división la Liga MX es el claro ejemplo de un grupo de valientes dispuesto a ponerle punto final al sistema corrupto que los rige.

La intrépida decisión de los nazarenos se generó a consecuencia de que el grupo que ostenta el poder del balompié azteca se negó a ejercer justicia.

El golpe con la cabeza que el jugador del América, Pablo Aguilar, le dio al árbitro Fernando Hernández, y el empujón que el

delantero del Toluca, Enrique Triverio, le propinó al colegiado Miguel Ángel Flore, son agresiones que de acuerdo al reglamento

internacional se castigan con un año de suspensión.

En aras de proteger los intereses de los poderosos dueños de los equipos, la cúpula dictatorial que rige al futbol mexicano decidió no aplicar la sanción que las agresiones conllevaban.

El presidente de la Federación Mexicana de Futbol y el de la Liga MX confabularon un plan para no afectar de sobremanera a los

clubes de los jugadores que infringieron el reglamento.

En lugar de suspender un año a Aguilar y Triverio, los directivos mexicanos optaron por imponerle una sanción de 10 partidos al jugador del América y ocho al de Toluca.

En cuanto se enteraron del veredicto, los árbitros mexicanos unieron fuerzas para decretar el primer paro de silbantes en la historia del futbol mexicano.

Con esa determinación, los colegiados enviaron un mensaje claro y sonoro en contra de la impunidad y en favor de la justicia.

Los árbitros, al igual que el resto de la sociedad mexicana, ya están hartos de que sus derechos no sean respetados.

Dejar de castigar con todo el peso de la ley a aquellos que han violado las normas de convivencia es llevar a un país al abismo de la anarquía.

No se entiende cómo es que teniendo todas las evidencias necesarias para castigar de manera ejemplar a los culpables, las autoridades competentes se conformen con aplicar castigos superficiales.

La presión que ejercieron los silbantes surtió efecto, descarrilar la jornada 10 del Torneo Clausura 2017 obligó a los federativos a reconsiderar las sanciones en contra de los agresores.

El lunes, los árbitros vencieron en su lucha al conseguir que Aguilar fuera suspendido un año por el cabezazo y Triverio también un año por el empujón.

Con su huelga, los colegiados lograron enarbolar la bandera de la justicia, la equidad, el orgullo y la dignidad.

Si el ejemplo de los árbitros trasciende al resto de la sociedad mexicana, muy pronto veremos movimientos masivos de una sociedad exigiendo el fin de un sistema en donde la impunidad se ha convertido en la madre de todos los males.


Ver archivos de 'Deportes' »
 


Ofertas
Empleos
Clasificados
Autos
Bienes raíces
El tiempo
Tráfico
MX Lotería
NWS Santa Ana - Partly Cloudy
65.0°F
Partly Cloudy and 65.0°F
Winds South at 8.1 MPH (7 KT)
Last Update: 2013-12-12 12:20:18